martes, 24 de diciembre de 2019

La historia de Tomte, el gnomo de la Navidad

Tomte, el gnomo de la Navidad
Cuenta una leyenda muy antigua, que en la zona de Escandinavia (Suecia, Finlandia y Noruega), Papá Noel decidió pedir ayuda para repartir los regalos a los niños a un gnomo muy habilidoso, pequeño y saltarín, llamado Tomte. Y esta es su historia: 
Tomte vivía tranquilo en su frío hogar escandinavo, escondido en medio de un frondoso bosque. No llegaba al metro de altura y tenía una larga barba blanca. Le encantaba salir de vez en cuando en la época de Navidad, para contemplar la felicidad de las familias
Y también le gustaba ayudar a los demás sin que le vieran: se encargaba de devolver las ovejas descarriadas a su granja, o de iluminar con ayuda de sus amigas las luciérnagas un claro del bosque para que ningún aldeano se perdiera. A Tomte le encantaba ver la cara de felicidad de todos aquellos a los que ayudaba
Una gélida noche de invierno, Tomte había salido a pasear y de pronto vio a un reno en apuros. Su pata había quedado atrapada entre unas ramas. Le pareció un reno muy extraño: ¡tenía la nariz roja como un tomate! Tomte no se lo pensó dos veces y acudió en su ayuda. Y así fue como de pronto se encontró cara a cara con Papá Noel. Acababa de aterrizar con su trineo y su querido reno Rudolph había introducido sin querer su pata entre unas ramasTomte le ayudó a liberar su pata y Papá Noel se quedó pensativo. Llevaba toda la noche repartiendo regalos y estaba cansado. El pequeño gnomo le ofreció a Santa un chocolate caliente. Le invitó a su humilde morada y estuvieron un buen rato compartiendo anécdotas. 
A Papá Noel le pareció que Tomte era la persona ideal para ayudarle, y decidió que esa noche le acompañara para aprender cómo era su trabajo. Al Tomte le encantó. Disfrutó sorteando obstáculos en las casas al dirigirse hacia el árbol de Navidad, andando de puntillas para no despertar a los niños.. le gustó tanto, que pidió a Santa dejar los últimos regalos de Navidad. A Papá Noel le pareció bien. Estuvo observando con discreción.. Y así fue cómo se dio cuenta de que Tomte, era, efectivamente, el ayudante que estaba buscando
Así que esa misma noche, y sin perder tiempo, Papá Noel ayudó a Tomte a hacerse un trineo. Solo que, al no tener un reno como Rudolph, su trineo no podría volar.
Desde entonces, Papá Noel delega cada año su trabajo a Tomte, y este pequeño gnomo es el encargado, gracias a su trineo y a las indicaciones que Papá Noel le dio en su día, de llevar todos los regalos a los niños escandinavos.