| Libertango |
| Tango 1990 |
| Música: Astor Piazzolla |
| Letra: Horacio Ferrer |
| Mi libertad me ama y todo el ser le entrego. Mi libertad destranca la cárcel de mis huesos. Mi libertad se ofende si soy feliz con miedo. Mi libertad desnuda me hace el amor perfecto. Mi libertad me insiste con lo que no me atrevo. Mi libertad me quiere con lo que llevo puesto. Mi libertad me absuelve si alguna vez la pierdo por cosas de la vida que a comprender no acierto. Mi libertad no cuenta los años que yo tengo, pastora inclaudicable de mis eternos sueños. Mi libertad me deja y soy un pobre espectro, mi libertad me llama y en trajes de alas vuelvo. Mi libertad comprende que yo me sienta preso de los errores míos sin arrepentimiento. Mi libertad quisieran el astro sin asueto y el átomo cautivo, ser libre ¡qué misterio! Ser libre. Ya en su vientre mi madre me decía “ser libre no se compra ni es dádiva o favor”. Yo vivo del hermoso secreto de esta orgía: si polvo fui y al polvo iré, soy polvo de alegría y en leche de alma preño mi libertad en flor. De niño la adoré, deseándola crecí, mi libertad, mujer de tiempo y luz, la quiero hasta el dolor y hasta la soledad. Mi libertad me sueña con mis amados muertos, mi libertad adora a los que en vida quiero. Mi libertad me dice, de cuando en vez, por dentro, que somos tan felices como deseamos serlo. Mi libertad conoce al que mató y al cuervo que ahoga y atormenta la libertad del bueno. Mi libertad se infarta de hipócritas y necios, mi libertad trasnocha con santos y bohemios. Mi libertad es tango de par en par abierto y es blues y es cueca y choro, danzón y romancero. Mi libertad es tango, juglar de pueblo en pueblo, y es murga y sinfonía y es coro en blanco y negro Mi libertad es tango que baila en diez mil puertos y es rock, malambo y salmo y es ópera y flamenco. Mi libertango es libre, poeta y callejero, tan viejo como el mundo, tan simple como un credo. De niño la adoré, deseándola crecí, mi libertad, mujer de tiempo y luz, la quiero hasta el dolor y hasta la soledad. |
jueves, 30 de junio de 2011
Libertango
miércoles, 29 de junio de 2011
Cuencos tibetanos
"... Según el gran maestro bodhisattva tibetano Gwalwa Karmaza, los cuencos cantores del Tíbet emiten el sonido del vacío, que es el sonido del universo manifestándose. Son el símbolo de lo incognoscible y como aleación datan de la época del buddha histórico, Shakyamuni (560 - 480 a C.)... Los cuencos tibetanos están compuestos por una aleación de siete metales: plata, oro, mercurio, estaño, plomo, cobre y hierro y forjados de forma artesanal.
...Los cuencos tibetanos son instrumentos de curación, sanación, relajación y meditación, ayudándonos a establecer una vibración saludable en todo nuestro organismo, tanto a nivel físico, mental o psicológico, emocional y espiritualmente.
Son un medio maravilloso para cambiar la conciencia desde un estado alterado de ansiedad y estrés hacia un estado de paz, relajación y serenidad, induciendo estados de sanación espontánea y estados místicos y elevando nuestra frecuencia vibratoria..."
María Prieto
...Los cuencos tibetanos son instrumentos de curación, sanación, relajación y meditación, ayudándonos a establecer una vibración saludable en todo nuestro organismo, tanto a nivel físico, mental o psicológico, emocional y espiritualmente.
Son un medio maravilloso para cambiar la conciencia desde un estado alterado de ansiedad y estrés hacia un estado de paz, relajación y serenidad, induciendo estados de sanación espontánea y estados místicos y elevando nuestra frecuencia vibratoria..."
María Prieto
Músico, naturópata y terapeuta de la voz y el sonido
Colaborador de enbuenasmanos.comhttp://www.lasaludatualcance.com
sábado, 25 de junio de 2011
Juan Manuel Serrat- "De vez en cuando la vida"
De vez en cuando la vida (letra )
De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas,
y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela.
De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.
De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.
De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.
De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.
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